Habiéndole contado su historia, Belén, miró hacia abajo y suspiró profundamente. Casi al mismo tiempo desapareció. Él empezó a llamarla, pero no hubo caso, Belén se había esfumado otra vez. Los días pasaron y el nochero no podía sacarse de la cabeza a la niña. Cada noche visitaba la biblioteca y miraba hacia adentro a ver si la encontraba leyendo. Sin quererlo, el nochero perdió el miedo e incluso hasta le empezó a tener cariño.
Pero la madrugada del 17 de junio, algo raro pasó otra vez, algo que provenía de la biblioteca. Sonaba como una fiesta, y como es lógico, se acercó a ver qué pasaba. No lo podía creer, los personajes del mural de la biblioteca estaban bailando, ¡parecía como si hubieran cobrado vida! Allí estaban con Belén, todos los personajes de los cuentos: El Principito, Papelucho, los tres osos, Pinocho, Blanca nieves, ¡todos! Más sorprendido que nunca, el nochero entró y se dio cuenta de que algo grandioso estaba ocurriendo: ¡Era el cumpleaños de Belén!
La bruja trajo manzanas, Caperucita un rico pastel, Hansel y Gretel dulces y pan, Malvado conejito trajo algodón de azúcar, y así sucesivamente. Era realmente increíble. Las horas pasaron y el nochero se quedó disfrutando con todos. Cuando quiso acordar, se había quedado dormido y se despertó con tres golpes que el bibliotecario dio a la puerta.
-¿Qué pasó compañero? – le preguntó curioso. Pero él no supo qué responder. Nuevamente pensó que lo tomarían por loco. –Nada, nada- y se fue. El bibliotecario como todos los días empezó a ordenar el escritorio y se disponía a trabajar cuando de pronto, sonó el teléfono: “Tengo un mensaje muy importante para usted” dijo una voz. -¿Quién habla?, Aló, aló- respondió. (CONTINUARÁ…)
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